domingo, 24 de abril de 2016

La función del olvido

La palabra "olvidar" viene del latín vulgar y significa deslizarse de la memoria. Que se desprende de la memoria. "Recordar" viene del latín recordari. Re: de nuevo - cordis: corazón. Recordar es volver a pasar por el corazón. 


El sábado pasado vimos la obra Los ignorantes, en Habitar Gomez Espacio Cultural. Excelente texto, actuaciones y puesta. Salimos y nos quedamos pensando. 

Una mujer se cruza de casualidad en un aeropuerto con un amor postergado treinta años antes. Un hombre encuentra su diario de juventud y no se reconoce en él. Ambos regresan a su ciudad natal.
Retenemos una miserable parcela de lo que vivimos sin que nadie sepa por qué exactamente ésa y no otra. La primera de las evidencias: una realidad, tal cual era, ya no es. Su restitución es imposible. Pero, cuál es la función del olvido?

Cual es la función del olvido? Por un lado, liberarse. Limpiarse de ideas recurrentes, de pensamientos obsesivos, de imágenes demasiado vividas. Como dice Benasayag, las pasiones tristes y la impotencia son horribles, pero al mismo tiempo atraen. Son una fuente de fascinación. Es tentador dejarse seducir por los cantos de sirena de la desesperanza, saborear la dulce certidumbre de lo peor . Olvidar seria terapéutico en el sentido de acabar con la fuente de fascinación y poder pasar a otra cosa. Cerrar un circulo, cerrar una puerta, abrir una ventana. Escapar por la ventana.
Liberarse de su sonrisa. Pero no es algo que se pueda hacer voluntariamente. No puedo olvidar porque quiera, no puedo frenar pasar por el corazón todos esos recuerdos. Es algo que sucede, que pasa. Un día ya no pienso mas, y si lo recuerdo es con un dolor agudo ahí y nada mas. Por lo que pudo ser y no fue. Pero ya lo acepté. Las imágenes y fantasías de mi mente se van volando a un lugar lejano donde ya no joden mas. O se convierten en literatura de verdad y le agregan un plus a la belleza del mundo. O desaparecen sin más.

En la obra ella lo siguió llevando en su mente y alimentando el recuerdo en sucesivas ceremonias de recordación, como mirar el cenicero robado del bar que el le regaló. Como yo cuando pienso en su sonrisa. Pero él no la recuerda. Como puede ser tan importante para nosotros alguien que ni nos registra. Ella no es nadie. El universo no gira según nuestros deseos, gira simplemente.

Nos pareció que el actor es quizás demasiado joven, se da a entender en la obra que ambos andan por los 50 años. Sin embargo, esta bien así. El siguió siendo joven en los recuerdos de ella. El quedó fijado en un momento del pasado en una mente enamoradiza. Ella no fué feliz en su vida, y era fácil regodearse en ese recuerdo fijo y perfecto, aunque inconcluso. Es necesario olvidar, entonces. Hay que olvidar. Quizás es algo que se da, que se nos da. Como un don. Y así podemos seguir viviendo, ya sin ilusión, pero mas realistas. Sera?

Excelente obra, que dispara, como vieron, para muchos lados y cuestiones. La recomendamos gratamente. 
Si la ven comenten!

HABITAR GÓMEZ ESPACIO CULTURAL
Valentín Gómez 3155 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4862-9910
Web: http://www.habitandonos.com
Sábado - 20:00 hs - Hasta el 29/10/2016



sábado, 9 de abril de 2016

De amores no correspondidos II





" Penélope y los pretendientes" John  William Waterhouse ( 1912)



Lucy nos hizo llegar este escrito sobre lo que sintió al conocer a  un hombre ( al que llamaba Athus) después de meses de chatear con él, hace unos años...no dijo cuántos. Gracias Lucy por hacer tuyos algunos conceptos de nuestra entrada sobre el chat:

 http://desgenerandonos.blogspot.com.ar/2015/04/borrador-de-prologo-para-libro-de-amor.html

" Sólo lloraré al recordar mis sueños con ese ser que parecía no existir, pensó Lucy. Esa atmósfera de Cyrano entregando su voz y su prosapia a la dama de su desvelo sólo para que otro se lleve las mieles. Las dudas se disipan en la realidad. La realidad existe, como otras tantas construcciones humanas. Pero en la realidad cuesta más enmascarar las sensaciones; para eso están los sueños, el arte, cualquiera de las producciones simbólicas de los humanos.
De repente todo era tan comprensible. El velo cayó, como aquél de Adán y Eva, y la verdad parecía un ser desnudo. Qué mejor que la escuela de la vida para saber por ejemplo los alcances de la iconicidad, sus grados, su criterio de validación. Para saber que una voz es otra distinta a la de un teléfono. Que un mensaje, una réplica, es un sintagma extraño al paradigma de la conversación interpersonal. Que los intervalos de las réplicas en el chat, un tanto mecánicos y aparentemente azarosos pueden ser idénticos en acto y por eso más mecánicos aún.
Como en la pintura japonesa , el vacío nos llama, nos involucra como un imán a que seamos solidarios con él, a que lo completemos , y en este acto recíproco quizás sentirnos completos. En este vacío/ lleno de palabras bellas, osadas, de escrituras y borrones, de voces lejanas y cercanas, cuántos deseos solidarios y ansiosos de completarse se jugaron. Existieron sutiles descripciones de colores, músicas : como el jazz, la bossa nova, materiales de construcción, la ubicación de la casa, la mención a electrodomésticos de lujo, a perfumes, a puestos laborales, a formación académica, a conocimientos idiomáticos, literarios, filosóficos, referencias a cuidados del cuerpo, a la búsqueda obsesiva de placeres como meta ( querido Epicuro!) , a maneras de besar, de amar, a sueños y proyectos. Y el vacío fue chupando - como remolino en un tornado- todos esos elementos, configurando así un ser, a dos seres seguramente. Lloraré a ese ser- pensó Lucy- que no existe. Ahora entiendo el íntimo sentido de la frase de Nietzsche: Dios ha muerto... si lo hemos creado nosotros. Athus existe, algo de él, pero aquél que yo soñé está a millones de años luz. Soy una plañidera ante un ataúd vacío.
Ninguna culpa, ningún arrepentimiento, la experiencia trae un poco de paz a estos días arremolinados, de sueños húmedos, de ardientes palpitaciones, de escribir compulsivamente tejiendo y destejiendo historias como aquél paño de Penélope. Si tuviera que construir una culpa, un arrepentimiento : ¿ Cuál sería?- pensó- : el haber matado a un Dios"



                                                                                           

lunes, 4 de abril de 2016

De amores no correspondidos



Recibimos otro texto de j.



"Todo parecía ser un círculo cual vórtice me hacía volver al lugar de partida, un lugar al que es doloroso volver porque fue testigo de un instante de perfección. Estoy ahí, en ese bar de galería sobre la calle Libertad, él sentado en una mesa, yo fijándome en la plaza de enfrente donde fui feliz una vez a los diecisiete años. 


Recuerdo la escena: vamos a hacer una presentación de danza contemporánea con  nuestra profesora Olga en el Teatro del Globo, que esta sobre Marcelo T. Como falta un rato cruzamos a estirar y relajarnos en la plaza. Sobre la malla y las medias un vestido suelto. Me siento bailarina. Luego el teatro, el placer de cambiarse en los camarines, bailar en un escenario. La profe luego nos felicita, sobre todo a mí. Me pregunta si estuve tomando clases en otro lado. Le digo que no. Dice que me ha visto realmente inspirada hoy. Luego la vida me lleva por otros lados. Seguí tomando clases, cada vez menos. La vida me va llevando hasta este momento, este encuentro fugaz de no más de veinte minutos, poco tiempo para tanto y tan intenso, algo corto para iniciar algo largo, tan largo como el olvido. Yo vengo a despedirme, él a librarse de una vez de mí.

Ayer lo vi en acción con algunas comentaristas mujeres (y jóvenes según parece) y publiqué eso del seductor de Kierkegaard, y el - rápido como es y perceptivo- pegó esa vieja foto que después busqué. 


Eva Green frente al féretro de Rodolfo Valentino. El amante latino muerto y una admiradora despidiéndolo. El mensaje era obvio. Él está muerto para mí y mejor que más temprano que tarde deje de admirarlo. Que lo hunda en el olvido. Que corte los últimos hilos que nos unen, que mi mente hizo que salieran de mí para agarrarse a él, de su imagen y recuerdo. Es tan largo el olvido. Quiero olvidar. Hoy posteó un video de una coreografía de una canción de SIA. Tres bailarines, dos hombres y una mujer. Yo querría bailar también de nuevo. Pienso que si bailara podría enamorarlo. Pero eso en una realidad alternativa, cuando yo era más joven. No ahora. Ni menos mañana. Todo está destinado a morir. Mi fantasía. Su poco interés en mí si es que alguna vez lo tuvo. Y estaré como Eva Green despidiendo su imagen, en un oscuro féretro como en esa vieja foto en blanco y negro."                                                                                                                         j.

sábado, 2 de abril de 2016

El viejo verde






Dedicado a mi amiga Gabriela

Para ir al colegio pasaba por la esquina de la casa de mi amiga para ir juntas las tres cuadras que nos quedaban. A unos diez metros de llegar a la calle donde se situaba el edificio, se repetía de vez en cuando una escena: un señor de unos setenta años o más estaba parado en el umbral de la puerta de su casa, y al vernos pasar nos decía - casi murmurando pero de manera audible- frases que empezaban con: vengan chicas y adjetivos diversos que lo mostraban como excitado sexualmente. Nosotras, entre avergonzadas, enojadas (las primeras veces sorprendidas), apurábamos el paso para alejarnos de la patética situación. Teníamos quince o dieciséis años, íbamos al colegio de curas del barrio, con uniforme y siempre con algo para conversar  por el camino: el  más directo para llegar. Cruzar la calle era forzar una vuelta inútil, además nuestro encono hacia el viejo verde nos daba cierta fortaleza para no torcer el camino que queríamos tomar, queríamos resistir , pero a la vez no nos animábamos a contestarle algo, como enfrentarlo con algún insulto, sólo apurábamos el paso hablando y hablando como para aturdir los oídos y no escucharlo. Nos incomodaba mucho ver a un señor grande avergonzándonos con impunidad e imperturbable ante nuestro nerviosismo.
Un día estábamos por pasar por delante del viejo verde como siempre, y sin planearlo, lo miré a los ojos y le dije seriamente: - buenas tardes. El lugar de objeto que nos asignaba se tornaba objeto con mirada y voz. El hombre, como resorte, respondió enseguida: - buenas tardes, sin rasgos de modulación melosa o verdosa. Desde ese día nunca más nos murmuró nada, ni nos miró de arriba a abajo, sólo un buenas tardes.

Esta anécdota no pretende enseñar una táctica contra acosos, otro tipo podría haber tomado el saludo como una respuesta de agrado, no sé,  funcionó con este hombre quizás porque en el saludo cortes sintió alguna empatía, un eco de buena educación, de alguna enseñanza familiar, no lo sé ni lo sabré, a esta altura el señor – hasta yo me puse cortes- ya no existe, a no ser que sea pariente de Matusalén. Lo que sí sé que pare él un buenas tardes y la mirada nos transformó en sujetos y ya no volvimos a temer mudar nuestro ánimo o a estar en alerta en esa cuadra, aunque parezca exagerado: nos sentimos libres.

                                                                              A.C