domingo, 7 de agosto de 2016

El fin de una larga conversación


Recibimos de j. la cuarta y última parte de esta historia:


            
                León de San Marcos Escultura en la Porta della Carta del Palacio Ducal de Venecia.

¿Cuál es la mejor palabra para sellar una larga conversación de casi tres años?
-“Ya acepté que estás fuera de mi alcance”
-“Andá a cagar",  (con y sin carita)
-“Chau”
Evidentemente es mejor un chau que ponga fin a lo anterior y determine que no haya más después. El me lo pidió: “No me escribas más por favor”.
La evidencia de la necesidad de olvidar y lo que cuesta, provocó que me humille, le haga la pregunta del millón y él diga: NO. Lo que tanto evité saber, la certeza que me guardé y la fantasía en que viví pensando en mil posibilidades que abonaran la respuesta correcta, él la cortó en seco. “¿En algún momento te gusté por lo menos un poquito?” : "NO"
No le creo y pienso: es malo y me lastima como ya lo hizo antes.  “Aburrís” me había dicho y volvió a decirme. Por otro lado tiendo a caer en el abismo de la fantasía cuyos efluvios  son tan acogedores; pero ya los reconozco y mi mente racional no puede más que aceptar. Nunca le gusté. Sin embargo…, en algunos momentos, al principio,… o aquella vez en el museo cuando con ese tono defraudado me dijo “estas careta”. Quizás fue mi imaginación, mi deseo.
Él dice NO. Eso abre una serie de interrogantes: ¿Cómo pude equivocarme tanto? ¿Cómo mis percepciones fueron tan desacertadas, no sabe eso una mujer? Pero este es otra clase de hombre. Nunca conocí a alguien así. Tan despectivo y a la vez tan educado. Tan formal y a la vez tan hijo de puta.  
Ya se no estoy bien y soy fantasiosa y obsesiva, pero siempre me pregunté porque me prestaba atención. Se salía de todos los esquemas. Sin interés sexual, se mostraba demasiado cariñoso y amable.
Pero cuando lo conocí pude hacerme una imagen real. La primera vez que lo vi me inspiro ternura, como si fuera un niño al que le faltó cariño. Quise abrazarlo pero él elegantemente lo evitó. Todo el tiempo parecía querer escapar de mí, aunque no tanto y yo leí su conducta como una forma de resistirse. Entonces podía culparme de no haber sido más lanzada, provocarlo. Nada que ver. Todo estaba en mi imaginación.
Antes dijo que me tenía cariño,  hoy que le caigo bien porque estoy pirada  como él, pero que está bien solo. Le digo: "¿qué tiene que ver que no te guste con que estés bien solo? ” pero no contesta.  Lo mando a cagar.
Y como ya estoy acostumbrada a los palos y éste me dolió, hoy le hice notar su maldad y contestó en modo boludo: "¿Preguntás, y como no te gusta lo que te digo soy malo?" "Aburrís. Beso”.  Me enojo y le digo; “No me mandes besos. Sos un farsante. Que te vaya bien” y él contesta “Ídem. No me escribas más por favor. Aburrís mucho. Chau”
“Aburrís” duele, pero “Aburrís mucho” suena a nene malcriado. Veinte minutos después se lo digo en mi despedida “Sos como un nene. Me despertás ternura. Chau”

Una frase final digna. Que no se si la leerá, pero estoy segura es el final. Por un lado estoy aliviada. Por el otro enojada con la mitad del género humano. Hombres : pensamos que si conocemos uno, conocemos todos y no, siempre hay alguno que rompe la regla. Al que es imposible conmover. Que nos despierta ternura pero al que no le despertamos nada. Que nos trata mal y es malo y cruel y aún lo queremos. Que nos hace pensar que quizás no es que no le gusto yo, quizás no le gustan las mujeres. Le gusta la Jelinek, me dijo. No sé si para ofenderme o es de verdad. Esas mujeres no-mujeres le gustan porque nunca tendrá una relación verdadera con una mujer así. Y él lo sabe. No quiere una relación verdadera  con ninguna mujer. Coger quizás sí, claro que no conmigo. Quizás es bisexual, está dándose cuenta que las mujeres lo hartan y hay hombres con lo que se siente muy bien, demasiado bien. Donde también hay un poco de maltrato, y de ver quien la tiene más larga, pero bueno, son hombres. Quizás no se anima. Pensar eso de alguna manera me alivia porque no es que no le gusto por fea e incogible, sino porque no hay posibilidad de que una mujer como yo le guste a un hombre como él.
                                                                                                    j.

jueves, 28 de julio de 2016

TRES FANTASÍAS



                                                   
                                                        La fiesta está en otra parte (2005)




En largos viajes en colectivo enhebro fantasías de todo tipo, como supongo hacen todos, tres de ellas tomaron la forma de cuentos, y hoy los comparto en este Desgenerándonos, espacio  de  “de todo un poco”.


El primero se me ocurrió un día de lluvia. Se trata de un hombre de unos cuarenta años, trabaja en oficina…y no sé mucho más, sólo que este hombre piensa que es desafortunado por algo en especial: no tiene el suficiente dinero para llevar a cabo ciertos productos innovadores  y no sabe cómo obtenerlo, o más bien ve como  imposible que alguien invierta en ellos. Se siente muy talentoso, un genio sin descubrir. Es tímido, sólo va de casa al trabajo y viceversa, viaja asiduamente en colectivo, donde alcanza su climax de ideas originales. Su timidez le impide pensar en cómo conseguir dinero para materializar en productos sus ideas. La escena de pedir un crédito en el banco le parece tan osada como desnudarse en la oficina frente a sus compañeros. No recuerdo sus inventos, sí al menos uno: un gancho para colgar el paraguas en el asiento del colectivo de adelante cuando se viaja sentado, y cosas por el estilo. En noches de copas confía en algún amigo su infortunio de carecer del dinero suficiente para sentarse a proyectar sus miles de  ocurrencias para hacer más amable la vida cotidiana. Las ideas bullen en su mente, lo asaltan de improviso al encontrarse con algún inconveniente … y zas… imagina la solución ¿Cómo llamaría a este hombre? Pongámosle Mario. Sucede que Mario juega al Loto y gana varios millones. Deja su trabajo, compra unas propiedades, invierte algún dinero en acciones , aconsejado por una prima asesora de finanzas. Mario se encuentra con su deseo cumplido: tiene su dinero, tiempo para proyectar, y planea a partir de un mañana ir a un cuarto luminoso de su nueva casa a idear su futuro como inventor. Llega ese mañana, mira sus garabatos en libretitas y elige unos diseños. Se dirige a variados comercios en busca de materiales y fabrica esos objetos. Su movida fracasa, una vez en el mercado, a nadie interesan. Parece que  esas necesidades eran sólo de Mario y sus pruritos, como el de olvidar el paraguas en el colectivo y por eso diseñar un porta paraguas, que se podía programar con un tiempo que se aproximara al del destino y una luz titilante y una voz avisaran “ no me olvides” o “ aquí estoy”. Mario se dio cuenta que estuvo muchos años pensando sus productos y si se hubiera atrevido a poner en práctica alguno, hubiera contrastado su eficacia en la realidad y hubiera podido modificar su “ invento” , cambiar los diseños, o enfocar sus proyectos en otros sentidos. Se amargó francamente. Se deprimió. Fue al psicólogo, éste lo derivó al psiquiatra , quien le dio paroxetina, droga que le daba mucha energía , mucha, pero poco enfoque de hacia dónde dirigirla. De a poco se la sacaron, se consoló con otras cosas y no supe más de él, sólo sé que murió viejito y bastante sabio, al menos daba consejos de luminosa sensatez.


El segundo se lo conté a mi amiga y me dijo que hay una película con ese mismo argumento, pero no se acordaba cuál era. Seguro que no la vi, y ahora cuento: se trata de una mujer de treinta y siete años. Le fue mal en muchos aspectos menos en el económico ( era de familia adinerada y había ella misma contribuido a engrosar el patrimonio) y quiere acabar con su vida lo más rápido posible, pero no se anima a suicidarse. En relación a esto último, hurgó en varios métodos y se le heló la sangre, en consecuencia concluyó en que no era capaz. ¿Cómo desparecer ya? En una noche febril, donde llueven infinidad de ideas, de pronto ve perfilarse una nítida y brillante: hacerse matar con un disparo. No planeé cómo pero contacta a un sicario y le encarga que la mate. El sicario era muy certero y profesional, quiso saber muchos datos de Lucía. Y ella, en un momento de desesperación, cuando definieron el tema del dinero, le dijo que si no la encontraba en su casa a partir del 24 de julio la buscara por la faz de la tierra, y luego,  cuando la matara, un secretario le daría tres millones …y pongamos de dólares. El sicario – quien se hacía llamar Bala de Plata-  tuvo un importante adelanto y lo esperaba el botín mayor. Lucía prefería que él la buscara y morir por sorpresa en vez de pactar un día y hora y esperar aterrada. Partió el 23 de julio para Valle Grande, Mendoza,  a una bella cabaña junto al río Atuel que inundaba con su trama sonora todos los momentos , sobre todo el alba y la noche donde los sonidos cotidianos merman y el murmullo del agua destaca. Lucía durmió con cierto desasosiego pensando que Bala de Plata estaría a su caza a partir de mañana. Empieza a nevar y ya el verde del pasto es un blanco celestoso. El administrador de las cabañas le ofrece un chocolate caliente tras golpear la puerta a Lucía. Ella se siente sin inhibiciones, en breve morirá, el administrador le resulta atractivo, lo invita a tomar el chocolate en su cabaña, y tras seducirlo y ver que él se siente atraído, hacen el amor. Lucía no cree haber gozado alguna vez como esta (quizás, la proximidad de la muerte le da tanto vértigo ) y a él se lo ve también gozoso..Lo hacen de nuevo, se besan como saboreando dulce de leche de la cuchara. Beben unos wiskies y se cuentan mucho de sus vidas, así por horas, no pueden dejar de acariciarse. Ella recobra sus ganas de vivir, no sólo por el bombón, quizás el moverse de lugar, el viajar unos kilómetros la hizo mirar desde otra perspectiva su vida y su futuro. A las siete de la mañana el administrador se va a su puesto con la piel lustrosa de tanta fricción. Ella se siente como después de una sesión de masajes o de una ducha tras clase de gimnasia. Una sonrisa se le dibuja en los labios …pero…¡el sicario! Ya no quiere que la mate, no, por nada del mundo, pero ¿cómo contactarse con él? ¡Quemó su número después de llamarlo de un locutorio del centro! Y así Lucía se convierte en fugitiva, como la serie que veía de chica : El fugitivo o también como El Increíble Hulk, o la película Los miserables, todas historias de vivir sintiéndose perseguido. Y así vive por todo el mundo, conociendo amores de pocas noches, visitando museos y demás, su dinero se lo permite. A la certeza de la muerte natural que le da sentido a la vida ( como  dice Monteiro Rossi  en el Sostiene Pereyra de Tabbuchi) ahora Lucía debe agregar la incerteza de la muerte a manos del sicario, lo que le da un sentido todavía más fuerte al día a día. Si el sicario la encuentra o no, no lo pensé,  la historia termina así.


Por último , la tercera historia. Un hombre vive con su familia en una casa en Villa Luro, una casa con una pared alta y un portón que hace las veces de puerta de garaje y de la casa. Por algunos años la pared había estado ajada, deslucida, despintada. Raúl , así se llama el hombre, logra reunir con su pareja cierto dinero para arreglar la casa y pintar el frente. En la cuadra de Juan Agustín García es la única casa tan dejada. Lo pinta de un color tostado que él mismo forma mezclando los pomitos en la base blanca. Durante el fin de semana pinta. Queda reluciente y la familia está feliz. A los dos días, la hija llega de bailar y despierta a la pareja anunciando a los gritos que pintaron con aerosol el frente. Raúl salta de la cama a pesar de la hora y el frío invernal y se encamina a la calle, rápidamente abre el portón y ya de frente al paredón ve una gran palabra escrita con aerosol azul. La palabra era NUNCA. La pintura ya estaba seca y había chorreado en algunos tramos. Raúl se sintió enfurecido y a la vez paralizado frente a la imagen que arruinaba su pintura. Fabiana apareció muy arropada a ver qué pasaba y se quedó perturabada mirando, lo tomó del brazo a su marido y lo condujo al interior de la casa. Al otro día Raúl tapó el NUNCA con la pintura tostada que le había sobrado, le dio tres o cuatro manos a la palabra que medía más de un metro de ancho. A los dos días, cuando Fabiana llega del trabajo ve enfurecida la misma palabra NUNCA otra vez en el frente. Enojo. Transurren los días hasta que el fin de semana vuelven a taparla. Y así, a los pocos días nuevemente la palabra chorreante vuelve a aparecer. La familia habla con vecinos, nadie había visto nada. Un familiar era policía, le comentan lo que sucede y éste se ofrece a enviarle a un compañero que anda por la zona para que vigile. A pesar de la vigilancia y ya que no comprendía las 24 horas… el NUNCA vuelve a parpadear en el muro , que ya muestra la superficie en relieve y con algunas grietas por las pintadas sucesivas. A quién recurrir? La cuadra no tiene cámaras y la familia no está en condiciones de adquirir una. El nerviosismo se apodera de ellos, los amigos le aconsejan que se relajen. Y así, por dos meses , dejan la palabra sin intervenir. Hasta que Raúl hace otro intento pintándola y al tiempo se la vuelven a escribir. Entonces sucede algo muy distinto. Un sábado a la noche vienen amigos de la pareja a cenar, un grupo grande , se divierten mucho, y beben vino jugando a degustar cepas  con los ojos cubiertos o con las etiquetas tapadas. Cuando se van los últimos amigos ,el estado de Raúl es de una embriaguez importante pero que todavía lo mantenía en pie. Entonces, visualiza una acción y la lleva a cabo. Sale a la puerta con una lata de un viejo esmalte sintético negro y un pincel bastante grueso y al lado del NUNCA  escribe un tembloroso MAS. Sí, aludía a la frase que reclama hasta hoy que no se repita el genocidio de la última dictadura en la Argentina. Raúl se sintió pleno, le había gustado pintar la palabra.Su mujer y su hija se sorprendieron con la actitud pero la celebraron. Raúl parecía el mismo zen de antes del primer NUNCA en la pared, muy distinto al turbado de este último tiempo. Por unos días no pasó más nada en la pared, sobre la frase algún vecino preguntó, nada más.Pero a la semana, un frío sábado,  una nueva palabra continuaba la frase, como si se tratara de un juego, de un cadáver exquisito destapado. PENSÉ aparecía escrita con pintura roja. Raúl fue a la pinturería del barrio y compró unos esmaltes en aerosol, los colores primarios y dos flúos. Allí lo asesoraron sobre su uso. El domingo al mediodía pintó con letras multicolores la palabra OLVIDAR , la que había escogido al azar del periódico, después de pensar qué palabra escribir y no ocurrírsele. Y así, pasaron los días, la persona X continuaba la frase y lo mismo hacía Raúl. NUNCA PENSÉ OLVIDAR TUS OJOS se podía leer en el muro. Y así se fue armando un frente con una frase que mostraba partes libres y otras superpuestas, hasta llegar a tramarse puras superposiciones, de diversos colores y tamaños de letras, creándose un florido palimpsesto. Hasta que Raúl ya no distinguió si había alguna palabra nueva en semejante urdimbre , y dejó de escribir, de pintar. El frente – de unos 10 x 4 metros- realmente emanaba vida y según muchos: belleza. Pasadas varias semanas, Rául extrañaba pintar el muro, pero sentía que sobraría un nuevo signo en la pared. Los aerosoles estuvieron guardados durante dos años en el lavadero. La vida transcurrió sin ellos, hasta una soleada mañana de septiembre. Faltaba un mes para las elecciones nacionales y los afiches con políticos se deplegaban sobre muchos muros. Había uno en particular, que Raúl miraba cada vez que iba a trabajar :un afiche del candidato que para él representaba el futuro más oscuro para el país. La imagen mostraba en plano medio al político al volante con un gesto que pretendía mostrar seguridad y estaba acompañada por un texto que decía: Sé conducir un país ,seguramente en alusión a las dudas expresadas en sondeos de opinión sobre las capacidades de un empresario para gobernar bien un país, esto es: sin tantas asimetrías, gobernar para todxs. Esa mañana , al ver el afiche Raúl alumbró una idea y pensó en sus aerosoles. A la vuelta del trabajo fue rápido al lavadero y los buscó, probó en un papel de diario el trazo y vio que dos estaban tapados, fue a la pinturería y le vendieron puntas de aerosol nuevas, eligió el trazo deseado y volvió a casa. Era viernes y tenía cosas que hacer , así que el sábado se levantó a las cuatro de la mañana, hora en que la ciudad estaría bastante desierta pensó. Cargó sus aerosoles en una mochila en su espalda, se tomó el 106 y se fue al centro. Una vez frente al afiche , sacó un aerosol negro y agregó un NO a la frase Sé conducir un país. Tapó con gracia algunos detalles para que el aerosol quedara como parte de la imagen. Y así, siguió con unos afiches más que había en los alrededores. Había algo de gente, pero nadie lo miró. Se sintió exultante. Volvió a su casa, le contó a Fabiana como salió todo, y ella le dijo que quería sumarse en la próxima. El lunes rumbo al trabajo Raúl vio con una sonrisa su afiche intervenido. Pasados dos meses conoció por internet grupos de activismo visual, como Mujeres Públicas o Proyecto Squatters, de activismo contrapubliciatrio. Así, Raúl y Fabiana continuaron algunos sábados interceptando afiches en la vía pública, expresándose y a la vez intentando contribuir  a pensar una sociedad más independiente de los imperativos de la publicidad, de la política, de los imperativos del discurso hegemónico. Todo estaba bien, fluía; la casa de Juan Agustín García seguía con su muro abigarrado de frases… pero nunca supieron quién empezó con las palabras. Vivieron tranquilos con esa incertidumbre, después de todo estamos tan acostumbrados a vivir con ellas.
                                      


                                                            A.C  ©




domingo, 24 de abril de 2016

La función del olvido

La palabra "olvidar" viene del latín vulgar y significa deslizarse de la memoria. Que se desprende de la memoria. "Recordar" viene del latín recordari. Re: de nuevo - cordis: corazón. Recordar es volver a pasar por el corazón. 


El sábado pasado vimos la obra Los ignorantes, en Habitar Gomez Espacio Cultural. Excelente texto, actuaciones y puesta. Salimos y nos quedamos pensando. 

Una mujer se cruza de casualidad en un aeropuerto con un amor postergado treinta años antes. Un hombre encuentra su diario de juventud y no se reconoce en él. Ambos regresan a su ciudad natal.
Retenemos una miserable parcela de lo que vivimos sin que nadie sepa por qué exactamente ésa y no otra. La primera de las evidencias: una realidad, tal cual era, ya no es. Su restitución es imposible. Pero, cuál es la función del olvido?

Cual es la función del olvido? Por un lado, liberarse. Limpiarse de ideas recurrentes, de pensamientos obsesivos, de imágenes demasiado vividas. Como dice Benasayag, las pasiones tristes y la impotencia son horribles, pero al mismo tiempo atraen. Son una fuente de fascinación. Es tentador dejarse seducir por los cantos de sirena de la desesperanza, saborear la dulce certidumbre de lo peor . Olvidar seria terapéutico en el sentido de acabar con la fuente de fascinación y poder pasar a otra cosa. Cerrar un circulo, cerrar una puerta, abrir una ventana. Escapar por la ventana.
Liberarse de su sonrisa. Pero no es algo que se pueda hacer voluntariamente. No puedo olvidar porque quiera, no puedo frenar pasar por el corazón todos esos recuerdos. Es algo que sucede, que pasa. Un día ya no pienso mas, y si lo recuerdo es con un dolor agudo ahí y nada mas. Por lo que pudo ser y no fue. Pero ya lo acepté. Las imágenes y fantasías de mi mente se van volando a un lugar lejano donde ya no joden mas. O se convierten en literatura de verdad y le agregan un plus a la belleza del mundo. O desaparecen sin más.

En la obra ella lo siguió llevando en su mente y alimentando el recuerdo en sucesivas ceremonias de recordación, como mirar el cenicero robado del bar que el le regaló. Como yo cuando pienso en su sonrisa. Pero él no la recuerda. Como puede ser tan importante para nosotros alguien que ni nos registra. Ella no es nadie. El universo no gira según nuestros deseos, gira simplemente.

Nos pareció que el actor es quizás demasiado joven, se da a entender en la obra que ambos andan por los 50 años. Sin embargo, esta bien así. El siguió siendo joven en los recuerdos de ella. El quedó fijado en un momento del pasado en una mente enamoradiza. Ella no fué feliz en su vida, y era fácil regodearse en ese recuerdo fijo y perfecto, aunque inconcluso. Es necesario olvidar, entonces. Hay que olvidar. Quizás es algo que se da, que se nos da. Como un don. Y así podemos seguir viviendo, ya sin ilusión, pero mas realistas. Sera?

Excelente obra, que dispara, como vieron, para muchos lados y cuestiones. La recomendamos gratamente. 
Si la ven comenten!

HABITAR GÓMEZ ESPACIO CULTURAL
Valentín Gómez 3155 (mapa)
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4862-9910
Web: http://www.habitandonos.com
Sábado - 20:00 hs - Hasta el 29/10/2016



sábado, 9 de abril de 2016

De amores no correspondidos II





" Penélope y los pretendientes" John  William Waterhouse ( 1912)



Lucy nos hizo llegar este escrito sobre lo que sintió al conocer a  un hombre ( al que llamaba Athus) después de meses de chatear con él, hace unos años...no dijo cuántos. Gracias Lucy por hacer tuyos algunos conceptos de nuestra entrada sobre el chat:

 http://desgenerandonos.blogspot.com.ar/2015/04/borrador-de-prologo-para-libro-de-amor.html

" Sólo lloraré al recordar mis sueños con ese ser que parecía no existir, pensó Lucy. Esa atmósfera de Cyrano entregando su voz y su prosapia a la dama de su desvelo sólo para que otro se lleve las mieles. Las dudas se disipan en la realidad. La realidad existe, como otras tantas construcciones humanas. Pero en la realidad cuesta más enmascarar las sensaciones; para eso están los sueños, el arte, cualquiera de las producciones simbólicas de los humanos.
De repente todo era tan comprensible. El velo cayó, como aquél de Adán y Eva, y la verdad parecía un ser desnudo. Qué mejor que la escuela de la vida para saber por ejemplo los alcances de la iconicidad, sus grados, su criterio de validación. Para saber que una voz es otra distinta a la de un teléfono. Que un mensaje, una réplica, es un sintagma extraño al paradigma de la conversación interpersonal. Que los intervalos de las réplicas en el chat, un tanto mecánicos y aparentemente azarosos pueden ser idénticos en acto y por eso más mecánicos aún.
Como en la pintura japonesa , el vacío nos llama, nos involucra como un imán a que seamos solidarios con él, a que lo completemos , y en este acto recíproco quizás sentirnos completos. En este vacío/ lleno de palabras bellas, osadas, de escrituras y borrones, de voces lejanas y cercanas, cuántos deseos solidarios y ansiosos de completarse se jugaron. Existieron sutiles descripciones de colores, músicas : como el jazz, la bossa nova, materiales de construcción, la ubicación de la casa, la mención a electrodomésticos de lujo, a perfumes, a puestos laborales, a formación académica, a conocimientos idiomáticos, literarios, filosóficos, referencias a cuidados del cuerpo, a la búsqueda obsesiva de placeres como meta ( querido Epicuro!) , a maneras de besar, de amar, a sueños y proyectos. Y el vacío fue chupando - como remolino en un tornado- todos esos elementos, configurando así un ser, a dos seres seguramente. Lloraré a ese ser- pensó Lucy- que no existe. Ahora entiendo el íntimo sentido de la frase de Nietzsche: Dios ha muerto... si lo hemos creado nosotros. Athus existe, algo de él, pero aquél que yo soñé está a millones de años luz. Soy una plañidera ante un ataúd vacío.
Ninguna culpa, ningún arrepentimiento, la experiencia trae un poco de paz a estos días arremolinados, de sueños húmedos, de ardientes palpitaciones, de escribir compulsivamente tejiendo y destejiendo historias como aquél paño de Penélope. Si tuviera que construir una culpa, un arrepentimiento : ¿ Cuál sería?- pensó- : el haber matado a un Dios"



                                                                                           

lunes, 4 de abril de 2016

De amores no correspondidos



Recibimos otro texto de j.



"Todo parecía ser un círculo cual vórtice me hacía volver al lugar de partida, un lugar al que es doloroso volver porque fue testigo de un instante de perfección. Estoy ahí, en ese bar de galería sobre la calle Libertad, él sentado en una mesa, yo fijándome en la plaza de enfrente donde fui feliz una vez a los diecisiete años. 


Recuerdo la escena: vamos a hacer una presentación de danza contemporánea con  nuestra profesora Olga en el Teatro del Globo, que esta sobre Marcelo T. Como falta un rato cruzamos a estirar y relajarnos en la plaza. Sobre la malla y las medias un vestido suelto. Me siento bailarina. Luego el teatro, el placer de cambiarse en los camarines, bailar en un escenario. La profe luego nos felicita, sobre todo a mí. Me pregunta si estuve tomando clases en otro lado. Le digo que no. Dice que me ha visto realmente inspirada hoy. Luego la vida me lleva por otros lados. Seguí tomando clases, cada vez menos. La vida me va llevando hasta este momento, este encuentro fugaz de no más de veinte minutos, poco tiempo para tanto y tan intenso, algo corto para iniciar algo largo, tan largo como el olvido. Yo vengo a despedirme, él a librarse de una vez de mí.

Ayer lo vi en acción con algunas comentaristas mujeres (y jóvenes según parece) y publiqué eso del seductor de Kierkegaard, y el - rápido como es y perceptivo- pegó esa vieja foto que después busqué. 


Eva Green frente al féretro de Rodolfo Valentino. El amante latino muerto y una admiradora despidiéndolo. El mensaje era obvio. Él está muerto para mí y mejor que más temprano que tarde deje de admirarlo. Que lo hunda en el olvido. Que corte los últimos hilos que nos unen, que mi mente hizo que salieran de mí para agarrarse a él, de su imagen y recuerdo. Es tan largo el olvido. Quiero olvidar. Hoy posteó un video de una coreografía de una canción de SIA. Tres bailarines, dos hombres y una mujer. Yo querría bailar también de nuevo. Pienso que si bailara podría enamorarlo. Pero eso en una realidad alternativa, cuando yo era más joven. No ahora. Ni menos mañana. Todo está destinado a morir. Mi fantasía. Su poco interés en mí si es que alguna vez lo tuvo. Y estaré como Eva Green despidiendo su imagen, en un oscuro féretro como en esa vieja foto en blanco y negro."                                                                                                                         j.

sábado, 2 de abril de 2016

El viejo verde






Dedicado a mi amiga Gabriela

Para ir al colegio pasaba por la esquina de la casa de mi amiga para ir juntas las tres cuadras que nos quedaban. A unos diez metros de llegar a la calle donde se situaba el edificio, se repetía de vez en cuando una escena: un señor de unos setenta años o más estaba parado en el umbral de la puerta de su casa, y al vernos pasar nos decía - casi murmurando pero de manera audible- frases que empezaban con: vengan chicas y adjetivos diversos que lo mostraban como excitado sexualmente. Nosotras, entre avergonzadas, enojadas (las primeras veces sorprendidas), apurábamos el paso para alejarnos de la patética situación. Teníamos quince o dieciséis años, íbamos al colegio de curas del barrio, con uniforme y siempre con algo para conversar  por el camino: el  más directo para llegar. Cruzar la calle era forzar una vuelta inútil, además nuestro encono hacia el viejo verde nos daba cierta fortaleza para no torcer el camino que queríamos tomar, queríamos resistir , pero a la vez no nos animábamos a contestarle algo, como enfrentarlo con algún insulto, sólo apurábamos el paso hablando y hablando como para aturdir los oídos y no escucharlo. Nos incomodaba mucho ver a un señor grande avergonzándonos con impunidad e imperturbable ante nuestro nerviosismo.
Un día estábamos por pasar por delante del viejo verde como siempre, y sin planearlo, lo miré a los ojos y le dije seriamente: - buenas tardes. El lugar de objeto que nos asignaba se tornaba objeto con mirada y voz. El hombre, como resorte, respondió enseguida: - buenas tardes, sin rasgos de modulación melosa o verdosa. Desde ese día nunca más nos murmuró nada, ni nos miró de arriba a abajo, sólo un buenas tardes.

Esta anécdota no pretende enseñar una táctica contra acosos, otro tipo podría haber tomado el saludo como una respuesta de agrado, no sé,  funcionó con este hombre quizás porque en el saludo cortes sintió alguna empatía, un eco de buena educación, de alguna enseñanza familiar, no lo sé ni lo sabré, a esta altura el señor – hasta yo me puse cortes- ya no existe, a no ser que sea pariente de Matusalén. Lo que sí sé que pare él un buenas tardes y la mirada nos transformó en sujetos y ya no volvimos a temer mudar nuestro ánimo o a estar en alerta en esa cuadra, aunque parezca exagerado: nos sentimos libres.

                                                                              A.C  ©
                                                                       

viernes, 18 de marzo de 2016

Soliloquio ante la evidencia de que me bloqueó ...



Recibimos el siguiente texto como aporte a nuestra serie :

http://desgenerandonos.blogspot.com.ar/2015/04/borrador-de-prologo-para-libro-de-amor.html

"Voy a poner mi corazón en sus manos. Estoy colgada a su recuerdo, a las pocas imágenes que tengo en mi memoria de las veces que nos vimos. Hago un juego macabro de regodearme en detalles, una camisa, una pose, una palabra dicha casi con la papa en la boca. Ese día en el Museo. Un roce de su barba en un beso de despedida en la mejilla. Porque no hubo más que eso. Solo ese roce. Y antes, cuando  lo saludé e hice un intento de abrazo, tocando su torso. Medí que su talle es pequeño. Ahora que lo recuerdo veo que fui atrevida, lo atrevida que puedo ser. No pasó nada porque no quiso pero también porque yo no quise, o no hice nada para que pasara. Quizás esperaba me ofreciera cual puta y se confirmaran sus prejuicios; o que fumara con él o me insinuara de alguna manera. No quise ir por ahí, aunque era la más fácil. Aunque también corría el riesgo que me rechazara y ahí si iba a ser peor la vergüenza. Antes en el chat me rechazó bastante pero como es educado (fue a los mejores colegios, je) lo hizo sutilmente.  Pero si lo apuraba iba a tener que ser brusco…  Ante la evidencia de no gustarle prefiero la duda. Pero quizás le guste...,  eso tiendo a pensar cuando me desespero. Y pienso... ¿si yo hubiera hecho esto, o aquello? ¿Si no hubiera sido impaciente, cometiendo errores imperdonables que me dejaron al descubierto y tambaleando?  Fue lo que fue y si fue así es porque no podía ser de otra manera. La cuestión es porque sigo pegada a él y a su recuerdo. Ya fue the end y con telón cayendo. Ya estoy en las sombras. Ningún contacto. Y sin embargo ahí está, en mi memoria, en una obsesión mental que no quiere curarse, quiero seguir dedicándole mi tiempo a pensarlo, como si fuera un ídolo. Así va perdiendo su existencia real. Es un ente, vuelve a ser fantasma. Para que al fin pueda despedirme,  y olvidar."
                                                                                                             j.

lunes, 7 de marzo de 2016

Flor de M




Esta bella flor tiene un perfume hediondo porque la poliniza la mosca. A veces lo bello apesta.




Tiburón


Ayer vi el video de Cumbres Borrascosas en un Facebook y viajé en el tiempo. La canción es de 1978, yo tenía 10 años y me encantaba. Una tarde quise ir al cine a ver Tiburón con mi hermana, una amiga y mi mamá. La película era prohibida para menores de …no me acuerdo, 12 o 14. Yo era menor, y para aparentar más edad me maquillé con todo. Recuerdo el miedo en la cola del cine. Pasar, pasará, pero el último quedará: pasaron mi hermana, la amiga y mi mamá y yo quedé porque me pidieron documentos. Me fui a casa llorando. Mientras me desmaquillaba con la crema y algodón, me miraba llorar en el espejo y sonaba Cumbres Borrascosas de Kate Bush y aunque no entendiera que decía en su inglés más ganas me daban de llorar. 1978. Tantos recaudos para que un niño no vea escenas crudas, mientras se torturaba y mataba a mansalva. 




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domingo, 14 de febrero de 2016

Publicidad callejera: los cuerpos y las estéticas cotidianas.



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Las fotografías a las que se refiere este escrito fueron tomadas en barrios por los que circulo en mi cotidianeidad: Belgrano, Monte Castro, Villa del Parque. A dos de ellas las veo diariamente mientras espero el colectivo- la nº1  está en la vidriera de un Solarium y la nº 2 en un negocio de venta de baterías-  y me hacen reflexionar en los motivos de su elección por parte de los vendedores, en la utilización de la imagen femenina para vender, en los prototipos de belleza actuales. Recordando un conocido texto de Freedberg “El poder de las imágenes” pienso en la idea acerca de este poder de suscitar rechazo, atracción, sensaciones de todo tipo y hasta de convocar a la acción: la imagen nº2 que muestra una mujer de espaldas con ropa ajustada que marca  su figura, sobre todo los glúteos, fue “intervenida” por algún espectador que se sintió convocado a dibujarle algo en esa zona en un gesto de picardía, burla, posesión imaginaria, quien lo sabe. El dibujo fue rápidamente borrado, sólo quedó una huella. Las otras cuatro imágenes las conocí cuando las tomé. Dos de ellas – nº3 y nº4- son de gran tamaño , la nº 5 ocupa el dintel de un comercio de ropa interior y su tamaño es casi el de un cuerpo natural, la nº 6 está en la vidriera de un comercio de ropa interior, es de pequeñas dimensiones. Este corpus de seis imágenes formaba parte de uno mucho más extenso: en pocos minutos podemos encontrarnos con una avalancha de imágenes de cuerpos con distintos grados de vestimenta, pero con características similares: juventud, canon de belleza actual, o mejor decir que este canon incluye la juventud como un elemento de suma importancia. Este escrito hablará de carteles publicitarios que muestran figuras femeninas y masculinas y que forman parte de la estética cotidiana, la estética con que transitamos lo cotidiano, que lo percibimos , y también estética en plural, ya que como una muñeca rusa vemos la estética de los carteles publicitarios, la de las figuras que los pueblan y la de la cadena de agentes de embellecimiento que sugieren estas figuras, estos cuerpos. Todo este despliegue se enmarca en el metarrelato del tardocapitalismo señalado por Carlos Fajardo Fajardo: el consumo.
Las calles y sobre todo las avenidas de la ciudad están plagadas de carteles publicitarios y de otros órdenes, entre ellos abundan los que tienen como protagonistas el cuerpo femenino y masculino, que remiten  a ciertos ideales contemporáneos de belleza. Ideal de belleza, canon… recuerdan a la Grecia de Pericles con sus ideales canónicos del cuerpo masculino especialmente. Pero el fenómeno se relaciona más con el capitalismo en que vivimos y su impulso homogeneizante y a la vez diferenciador (los conocidos nichos de potenciales consumidores) de las mercancías para el consumo. El modelo hegemónico de belleza no sólo acompaña desde un cartel las mercancías a vender sino que remite a toda una cadena de mercancías ( objetos, servicios) que hoy en día se conocen también como estética : cirugía estética, estética dental, esteticistas , etc. Las fotografías que acompañan este escrito muestran cuerpos trabajados en gimnasios, con  implantes de siliconas, teñido de cabellos, juventud… Dejan de lado la diversidad  de las fisonomías reales de hombres y mujeres, propias de una sociedad diversa, pluriétnica y de variedad etaria. Después de todo, y volviendo a la Grecia clásica así son los cánones.
Carteles publicitarios que muestran hombres y mujeres fueron el blanco de artistas que denunciaron el sexismo desde una mirada de género, como Bárbara Kruger en EEUU que a partir de los ´80, se apropia de carteles interviniéndolos con el agregado de frases tratando de neutralizar o problematizar estos estereotipos asociados sobre todo a la mujer generados desde un modelo patriarcal. El hombre actúa, la mujer es pasiva, se asocia a la naturaleza y el hombre  a la cultura, e ideas de este tipo que la artista neoconceptual  denuncia. En Argentina el colectivo Mujeres Públicas , desde principios de nuestro siglo realizan activismo visual vinculado a temas femeninos para desnaturalizar discursos sexistas y de opresión de la mujer. Una de sus acciones fue intervenir publicidades callejeras con imágenes que muestran los modelos hegemónicos de belleza: agregaban a las imágenes frases como Esta Belleza Duele, Esta Belleza Discrimina.
Este escrito no pretende centrarse en la denuncia de sexismo, si bien es inevitable relacionar lo que transmiten estas imágenes con la temática denunciada por las artistas citadas.
La belleza de la que hablamos puede relacionarse con el tercer reino de la belleza mencionado por Danto en El Abuso de la Belleza. “ La belleza del tercer reino es una belleza que algo posee sólo porque fue inducido a poseerla por medio de unas acciones cuyo objetivo era embellecer” Se me ocurre relacionarlo por un lado con la técnica fotográfica: el encuadre, la iluminación, etc ( como señala Berger en Modos de Ver la publicidad sería la continuadora de la tradición del cuadro al óleo) Por el otro, con la belleza de los modelos, que si bien tiene un componente importante natural, hay ciertas operaciones antes mencionadas  ( entrenamiento corporal , maquillaje, etc) que tienen por objetivo embellecer. Pienso en este momento en la imagen masculina en la publicidad actual, en cómo se pone el énfasis en los abdominales, a lo que popularmente se le llama “tabla de lavar” ( imágenes Nº3, 4 y 6) La belleza , como señala Danto, es construida , la belleza del tercer reino busca “ modificar las apariencias de las cosas a fin de embellecerlas o hermosearlas” Refiriéndose a la belleza personal menciona como antes se dijo, que da pie a una importante industria.
Como se mencionó, John Berger relaciona el lenguaje de la publicidad con el de la pintura al óleo. En las imágenes Nº1 y Nº 5 vemos a las figuras femeninas recostadas de lado en una pose típica de bacante descansando, maja desnuda o vestida, etc. La figura nº5 también tiene algo de la Olimpia de Manet, con su blancura, y sus zapatos puestos a pesar de la semidesnudez. Según dicho autor la referencia a obras de arte aumenta la seducción o autoridad de los mensajes. La publicidad además, apela a la fascinación: un invento moderno sostiene Berger, no existía en el apogeo de la pintura al óleo, la fascinación del espectador llenaría el vacío que hay entre lo que ofrece la publicidad, lo que el comprador cree ser y lo que le gustaría ser. La publicidad opera sobre todo sobre la envidia: puedo envidiar esa imagen y lo que se relaciona a ella , y si compro el producto y me transformo seré envidado. Pienso que en ese caso la belleza de la que venimos hablando está en el centro de esa fascinación y quizás de esa envidia.
Sobre esa fascinación también se expresa Leonor  Arfuch en Visualidades sin Fin, Imagen y diseño en la sociedad global. Comparando las imágenes de arte y fotografía con las publicitarias y de juegos electrónicos, sostiene que estas últimas  “como señuelos de seducción nos someten a la tiranía de su tiempo. Mientras que las primeras tenderían a estimular la sensibilización, la reflexión; las segundas, indistinguibles en el flujo continuo de la visibilidad parecen más bien tender a la fascinación, a tornarnos sujetos irreflexivos, cautivos de nuevas idolatrías”.  Podría señalarse que esta irreflexión favorece al consumo.
Por último, pensaba que no mencioné en este recorrido el componente sensual y/o sexual de estos carteles, rasgo que sí notó el anónimo interventor de la imagen nº2 al dibujar su huella en el fin de la espalda de la figura femenina. Berger señala esta utilización cada vez más asidua de la sexualidad para vender productos o servicios, lo que contribuiría a la mencionada fascinación.   

       
                                                                     A.C   2013  ©





viernes, 12 de febrero de 2016

"¡Con asesinos no nos acostamos!"


Osvaldo Bayer con las actrices de Las Putas de San Julian, en version libre de Ruben Mosquera


Nos cuenta Felipe Pigna en su libro " Mujeres tenían que ser" :

En 1922, al concluir las operaciones dirigidas por el teniente coronel Varela contra los obreros y peones rurales santacruceños, a modo de “gratificación por los servicios prestados”, los soldados que esperaban su reembarque hacia Buenos Aires fueron llevados a los prostíbulos de las ciudades portuarias:
“Se reunió a los soldados, se le hizo poner en posición de descanso y se les explico que iban a ir al prostíbulo en tandas (…) Las cosas se organizaron bien porque previamente se mandó a decir a las dueñas de los prostíbulos que a tal hora iba a ir la primera tanda de soldados para que tuvieran listan a las pupilas. En San Julian se a viso a la Paulina Rovira, dueña de la casa de tolerancia La Catalana.
Pero cuando la primera tanda de soldados se acercó al prostíbulo, doña Paulina Rovira salió presurosa a la calle y converso con el suboficial. Algo pasaba, los muchachos comenzar a ponerse nerviosos. El suboficial les vendrá a explicar: algo insólito, las cinco putas del quilombo se niegan. Y la dueña explica que no las puede obligar. El suboficial y los conscriptos lo toman como un insulto, una agachada contra los uniformes de la Patria. Además, la verdad es que andan alzados. Conversan entre ellos y se animan. Todos en patota, tratan de meterse en el lupanar. Pero ahí salen las cinco pupilas con escobas y palos y los enfrentan al grito de “¡asesinos!¡porquerías!, con asesinos no nos acostamos”[1]

Las cinco mujeres fueron metidas en un calabozo, pero como el oficial a cargo en la zona no quería mas escándalos, finalmente las liberaron. La investigación le permitio a Bayer recuperar  para la historia los nombres de quienes “cerraron sus piernas como gesto de rebelión”:

Los diremos con la filiación policial tal cual aparecieron en los amarillos papeles del archivo: Consuelo Garcia, 29 años, argentina, soltera, profesión: pupila del prostíbulo La Catalana; Angela Fortunato, 31 años, argentina, casada, modista, pupila del prostíbulo; Amalia Rodriguez, 26 años, argentina, soltera, pupila del prostíbulo; Maria Juliache, española, 28 años, soltera, 7 años de residencia ne el país, pupila del prostíbulo, y Maud Foster, inglesa, 31 años, soltera, con diez años de residencia del país de buena familia, pupila del prostíbulo.
Jamas creció una flor en las tumbas masivas de los fusilados, solo piedra, mata negra y el eterno viento patagónico.  Están tapados por el silencio de todos, por el  miedo de todos. Solo encontramos esta flor, este gesto, esta reacción de las pupilas del prostíbulo ”La Catalana”. El 17 de octubre de 1922. El único homenaje por tantos obreros fusilados”[2]





[1] Osvaldo Bayer. Los vengadores de la Patagonia trágica, Galerna, Buenos Aires, 1972, tomo 2, pag. 358
[2] Ibidem pag. 359
http://www.aurorafundacion.org/?Las-putas-de-San-Julian



Pigna, Felipe: Mujeres tenían que ser , Buenos Aires. Planeta, 2011