miércoles, 25 de noviembre de 2015

Miedo a los varones







En 1984, cuando tenía 16 años fui con mis compañeras de secundaria a festejar el día de la primavera a Palermo. En esa época el colegio de curas no era “mixto” sino que tenía a la mañana a los varones y a la tarde a las niñas. Antes de entrar, interactuábamos con los varones, y así formamos grupos, tuvimos novios, en fin: relaciones varias. No hace falta quizás señalar que nuestra cotidianidad transcurría entre mujeres y que sobre los varones – al menos yo- tenía ideas fragmentadas. Volvamos a Palermo. Era tímida y tenía compañeras un poco así, hasta muy extravertidas. Seríamos 15 o más. Los bosques estaban repletos, había grupos de chicas y chicos por todos lados. Caminamos mucho, un poco tal vez como hacíamos cuando íbamos a bailar y el imperativo era dar vueltas por el boliche para que te vieran y te saquen a bailar, ritual que me aterraba, pero para no quedarme sola, cumplía, siguiendo a mis amigas y aguantando miradas, algún comentario, tirones del brazo, etc. Yo miraba  a mis amigas y ellas iban adelante, sonriendo, mirando, comentando también. Si las sacaban a bailar por el camino y quedaba sola, me iba con el primero que aparecía. Volvamos a Palermo. Sol. Cachetes al rojo vivo. Gaseosas, sándwiches, tarta, galletitas, no me acuerdo si mate. Lo que sí me acuerdo es que en un momento nos pusimos a jugar a las cartas, distintos juegos hasta llegar a la casita robada, juego típico de niños pequeños. Nos reíamos a las carcajadas, hacíamos chistes, nos divertíamos. En eso vino un grupo de chicos; me acuerdo que se acercaban como en círculo, como rodeándonos y nos observaban. Se hizo el silencio, y tras unos momentos, uno de ellos, medio petiso, mostrando seguridad nos saludó: hola chicas, nosotras creo que no saludamos o sí, no sé. Después de algunas preguntas rápidas, nos pregunta: ¿a qué estaban jugando? Segundos de silencio, nadie hablaba y yo, siendo tímida pero de las que huyen a veces hacia adelante respondí: A la casita robada, y estallaron las carcajadas de mis compañeras, ya que era un juego tan infantil. A los varones no les gustó tanta comicidad y uno de ellos dijo, señalándome: muy graciosa, o: se hace la graciosa, pero tiene bigotes…y lo repitió. Se hizo un breve silencio en que creí me estallaban las mejillas de vergüenza, y rápidamente, en ese torbellino en que -ya saben – se suceden los pensamientos, pensé: yo no tengo bigotes…era muy pálida y al tener los cachetes rojos, esa zona quedaba blanca y bue, eso es lo de menos, si tenía o no. Algunos varones se rieron, mis compañeras se quedaron mudas, pero a los segundos una de ellas: Claudia, lo miró al varón, lo insultó parándose amenazante y el grupo se fue. El día feliz se me había quebrado, me sentía fea, bigotuda y arruina fiesta, ya que  intuía que mis compañeras querían que los chicos se acercaran. Nunca hablamos con las compañeras de eso que pasó, me daba vergüenza y además venía a contribuir con una imagen que me iba haciendo de los varones: ellos son los que se acercan, lo que sacan a bailar, los que dicen lo que quieren a una chica en la calle, en una plaza, en donde sea, que las tocan, que las abusan. Esa tarde, al volver de Palermo, a varias de mis compañeras por Av Santa Fé les tocaron el culo un grupo de varones que pasaba. Y entré en la lógica patriarcal: a mí no, a todas menos a mí, debo ser fea...


Al año siguiente, llegando la primavera, les propuse a mis compañeras ir a una quinta familiar a pasar el día, un grupo quería, pero unas pocas, del grupo de las avasallantes querían Palermo. Tras discutir mucho, quedamos dos representando una a cada grupo. Rita, la avasallante (al menos así la veía yo) en un momento se enojó y me gritó: “ ¿te querés enclaustrar en esa quinta? ¡Sabés qué! ¿Sabés qué? ¡¡Le tenés miedo a los varones!! Yo encolericé, había quedado expuesta frente a las demás y me había desencajado la frase, no la esperaba en absoluto, creo que le dije: Mirá, mejor me callo, no sigo hablando, o algo así, pero amenazante. Me había dolido la verdad: a mis 16 años  me habían gustado muchos, me había enamorado de uno, pero le tenía miedo a los varones.

                                                               A.C ©








viernes, 6 de noviembre de 2015

Noche estrellada




Es de noche, todo duerme
callan los surtidores,
y mi alma es un surtidor despierto.
Y el motor de la heladera
me acosa con su ronroneo obsesivo
recordándome
que mañana será otro día
y tengo que hacer compras
para que no parezca una heladera de soltero.
La misma noche
de luna
que hace blanquear los árboles
Y mi alma es un árbol
Sí, tengo que terminar los árboles
con pelo
El pelo brilla bajo la luna
Y el eclipse bulle
como mi sangre espesa
Y las piernas se cansan de no andar
Y la voz de no cantar
Una noche como esta
la tuvo entre sus brazos
la besó tantas veces
bajo el cielo infinito.
La misma noche que hace
blanquear los corazones
Ya no la tiene consigo
De otro será, su pelo, su cuerpo claro
su alma no está contenta
por haberla perdido
Serán los últimos versos
que ya escribió
Llegarán nuevos
Brillantes como alarido
Nadie la quiso
como esas tantas palabras
la han querido.
Nunca tantos suspiros
ante tantas letras.
Y el motor sigue implacable
Y recuerda, sí,
que mañana muere la noche
y la heladera se llena
y todo se vuelve a repetir
Parecido, cíclico.
Como bien sabían
“Los arduos alumnos de Pitágoras
Los astros y las noches vuelven cíclicamente.
Los átomos fatales repetirán la urgente
Afrodita de oro, los tebanos , las ágoras...”


                                 B.J     ©

Remedando a Neruda en “ Poema 20” y citando a Borges en “la Noche Cíclica”




sábado, 31 de octubre de 2015

Love of my life. 1981

La anécdota de A.C sobre Honesty me disparó un recuerdo donde la música también es protagonista. Es increíble como puede estar sepultado en el pasado algo que pasó hace mucho, pero que al sonar esa canción nos hace volver a ese estado, a ese momento, a recordar esa persona que fuimos y no somos mas, o que seguimos siendo pero que no nos reconocemos.
Año 1981. Terminamos 7° grado, 13 años y la expectativa incierta y un poco asustadora de empezar la secundaria en otra escuela. Carnavales. Febrero y un calor insoportable. Todavía se jugaba con agua. Con mis amigas de la parroquia preparamos una cantidad grande de bombitas y desde la terraza de mi casa (que era en una esquina) empezamos a tirarle a los pibes que pasan. Ellos empiezan a devolverla. Mi mama nos permite el juego, aunque en un momento se vuelve bastante intenso y es necesario cerrar todas las ventanas.  Desde la esquina dominamos un buen sector, empiezan a juntarse mas y mas pibes del barrio. En eso veo aparecer al Mono, así lo llamaban. Petiso, morochito, ojos claros. Vivía a la vuelta de mi casa y a mi me gustaba, aunque nunca habíamos hablado. El y sus amigos van y vienen con bombitas que arrojan intentando mojarnos, aunque nosotras en la terraza estamos en mejor posición.
Al otro día, sábado, vamos al baile de carnaval en un club del barrio. No me acuerdo mucho hasta que vienen los lentos. Ahí viene el Mono y me saca a bailar. Suena Love of my life, de Queen. Siento que me agarra demasiado, pero como me gusta me dejo. Supongo que hablamos, pero lo mas importante es que empieza a besarme, y me da mi primer beso de lengua que me deja arrobada. No se me ocurría que un beso era así!. Yo pensaba que era solo juntar los labios (en esa época éramos muy inocentes). Recuerdo que bailamos varios lentos y después nos sentamos y seguimos apretando, como se decía en esa época. Yo estoy como en otro mundo. Mi papa nos viene a buscar y recuerdo volver en el auto con esa sensación de que algo muy importante me había pasado.
Una semana después empiezan las clases. Yo iba al Normal, él a una Técnica. Estaba en 3° año. Solíamos salir de la escuela e ir a caminando a la plaza para tomar el colectivo de vuelta. Un día lo vemos al Mono. En esa época iban con blazer azul, camisa celeste y corbata, pantalón gris. Yo de guardapolvo blanco. Viene a hablarnos. Mi amiga y su amigo nos dejan solos. El me dice que quiere verme, que salgamos un día. Yo me asusto. Me hago la difícil. A pesar que me gusta le digo que no.
Siempre me pregunté que hubiera pasado si no hubieran pesado mis represiones abonadas en la iglesia, mi susto ante la experiencia de que te besen así y te guste. La posibilidad de tener novio. Después me cerré. Hasta 5° año no tuve novio, los que me gustaban no me daban bola, los que gustaban de mi a mi no. Luego supere mis inhibiciones, pero ya es otra historia.
Olvidar: desprender de la memoria. Recordar: pasar por el corazón. Hoy el Mono paso por mi corazón, y donde esté lo saludo, porque cada vez que escucho esta canción me acuerdo de mi primer beso de lengua.

viernes, 30 de octubre de 2015

Honesty. 1979

Si lo escribo me lo olvido, así dicen, que si contamos algo pierde nitidez el hecho y crece en la memoria su entidad como relato. Es decir, me acuerdo de la anécdota contada más que del suceso vivido. Pero: ¿nos queda algo cierto en la memoria de ese suceso, en relación a lo fenomenológico o nos acordamos un relato filigranado, trabajado, por la memoria y sucesos posteriores? Este preámbulo hace referencia a que hace poco escribí sobre un recuerdo de mi niñez, mi pubertad, y mientras escribía las imágenes se desgranaban en la pantalla mental, pero  ¿cómo es posible que en mi recuerdo me viera a mí misma en todo momento , visión imposible de tener, salvo que hubiera espejos por todos lados, y no era el caso. Voy a la anécdota : a los 12 años estaba enamorada del hijo de mi maestra de séptimo grado. Todavía no había tenido mi primer beso . Con Pablo, así se llamaba, nos vimos en un baile y ni bailamos. Cumple de Sandra, él invitado, añoro el momento. Viene con un amigo rubio de ojos celestes. No me gustaban los chicos rubios de ojos celestes, al menos, usaba esa muletilla al hablar de varones. El hijo de la maestra saca a bailar a Sandra en el lento Honesty de Billy Joel. Con esa canción dibujaba fantasías con él cada vez que la escuchaba. El rubio me saca a mí. Acepto. Su perfume irradia y a la vez me envuelve. Me siento temblorosa , soy tímida. Todas mis fantasías románticas se plasman en ese baile. La canción me encanta, y me agrada la proximidad con el chico, del que no me acuerdo el nombre. Me mareo pensando en cómo puede gustarme  si estaba enamorada hace cinco minutos, pero me recorto con el chico perfumado y vuelo con el viento de diciembre bajo la luna de una noche estrellada y perfumada. Me recorto con él y experimento eso de sentir que en el lugar sólo estamos los dos, alrededor todo se desdibuja, se silencia. Él tenía una camisa blanca y creo que pantalones negros y el fuerte aroma y sus manos en mi cintura de pollera blanca , fucsia y turquesa, plena moda. Estaba arrobada. No pasó nada más con el chico y ni me acuerdo si bailé algo más , sólo Honesty, su perfume y la confusión del romanticismo y las hormonas. Hace poco , en Facebook, vi una foto de estos famosos asaltos de fines de los 70, vi sólo niños bailando , bastante separaditos, y me acordé de mi baile con el rubio…
Durante estos años  escuché la canción alguna vez y viajé como un flash a aquella noche. Haciendo memoria para contarlo ,los detalles se desdibujan, pero sintonizo las sensaciones  aquellas, que otras veces sentí, la sensación de una emoción de dulce y brillante ansiedad, de que algo intenso está pasando.

        

A.C     En breve subo el relato primero


©

viernes, 21 de agosto de 2015

Choque...




Hace unos años una amiga de la facultad me contó que tenía que hacer un trabajo sobre “ choque cultural”, en relación a una experiencia propia, creo que me dijo que relataría un viaje a una provincia argentina, pero no me acuerdo nada articulado, sólo palabras sueltas: un cura, un campamento, lugareños, higiene… Al conversar con ella pensé de paso si yo había vivido algo parecido, pero no, no recordaba ningún choque cultural, pero algo se configuraba como recuerdo, aunque no encajara en esa taxonomía, sí había sido un “ choque” pero ¿cultural?, quizás más bien social , y quizás también por eso y en definitiva : cultural.
 Ocurrió a fines de los ochenta , cuando iba a Bellas Artes en la Prilidiano Pueyrredón y justamente en ese contexto. En principio hubo varios choques desde mi ingreso a esa escuela, por ejemplo sentía que no sabía nada, que había vivido en un termo al escuchar los conocimientos de algunos compañeros sobre temas diversos: música, cine, pintura, historia, etc, etc. Aunque el choque que más recuerdo, un certero golpe a mi narcisismo, fue durante las primeras clases del curso de ingreso, al ver dibujar a los demás: eran dibujos geniales, y hasta ese momento , por donde me movía habitualmente , no había casi nadie que dibujara “ bien”, o que dibujara simplemente. De todos mis conocidos yo sola estudiaría arte, y eso me hacía sentir diferente, y bue, en bellas artes descubrí que había tantos… Además, no sabía nada de historia del arte, y cuando los profes en primer año preguntaban qué artistas me interesaban , sólo repetía : los del Renacimiento, que había conocido en los libros de mi tía Meche.
Pero el choque que quiero contar y que tiene a mi amiga Daniela también por “ chocada” sucedió una tarde en que fuimos a la casa de una compañera de la escuela para preparar un trabajo para la materia de Ara Monti. Ella invitó a todo el curso y eso llamó nuestra atención, porque ¿dónde metería tanta gente? La dirección indicaba que el departamento quedaba a unas tres cuadras de la escuela. Y hacia allí fuimos, creo que dos veces. Me había extrañado que en la dirección dijera “5to”, sin letra. Cuando llegamos tomamos el ascensor y vi que había sólo números, es que nunca había ido a un piso. Cuando el ascensor llegó, abrimos y vimos sólo una puerta, no entendía cómo no había un pasillo. Nos atendió una mujer joven vestida como el personal doméstico de las novelas de la tv (sólo las había visto ahí): con uniforme oscuro con voladitos, algo en la cabeza, como una cofia , no me acuerdo bien. En seguida se asomó la anfitriona y nos hizo pasar. No recuerdo exactamente lo que sucedió en cada visita ni algunos detalles de la arquitectura, pero  todo era sorprendente tanto para mí como para Daniela: las vitrinas en el living con aves embalsamadas, cuadros de caza, la esbelta madre de la anfitriona en robe de broderie que pasó unos segundos , un cuarto sólo con revistas, el amplio comedor con una larguísima mesa donde entraba todo el curso, con exquisiteces para merendar, hasta queso con cáscara blanca que se come , que tampoco conocía. En realidad , estoy mezclando dos visitas al piso, una con Dani y otra con las compañeras, creo que hubo alguna con un artista también. Pero la que más me acuerdo es la que fui con Daniela a llevar algo, habíamos tenido escultura y nuestros borceguíes dejaban por todos lados huellas de yeso, y así quedaron nuestras pisadas en las alfombras de la casa, aunque cuando se lo advertimos a la anfitriona, ésta le restó importancia. Pasó que ella nos dejó un momento en el living y nos llamó al instante desde su habitación, y con Daniela no sabíamos ir, veíamos como un laberinto de puertas y sólo nos guiábamos por la voz, hasta que llegamos. Ella nos comentó que tenía un casamiento a la noche, que se iba a fijar en qué se pondría… guau pensé: en mi caso, para ir  a un casamiento, preparo ropa como un mes antes y para esa velada; me imaginé cómo sería ese guardarropas para encontrar en un instante algo para una fiesta. De repente sacó una remera con lentejuelas blancas, medio agrisadas, grandes, que le daban tal peso a la tela que cuando la movió brillaban y serpenteaban como olas. Me encantan las lentejuelas, en las escuelas donde trabajo siempre las llevo y los chicos se entusiasman con sus brillos, como me pasó aquella tarde de asombro, y que ciertas lentejuelas nacaradas me hacen recordar.


                                  A.C  ©

viernes, 15 de mayo de 2015

1975. Anécdota de la escuela: decir y escuchar lo que no se debe.


                                                                                      Ni ver, ni oír, ni hablar


Donde se narra el inconveniente de decir una palabra prohibida en ciertos ámbitos, desconociendo su significado y enunciándola con libertad.

 Sucedió un día, a mis siete años, cuando estaba en segundo grado de la primaria, que después de una clase de educación física , Fabio y Héctor se reían y pasaban a todos un mensaje en el oído. Hasta que llegó mi turno. Fabio me dijo - entre risas- que Héctor quería coger a la maestra de gimnasia. Yo le pregunté qué quería decir coger y se rió diciendo: ¡nena!, ¡¿No sabés?!. Yo le preguntaba a los de alrededor y todos se reían excitados sin explicar. Entró la maestra, la altísima Susana - que además tenía una melenita oscura que le daba , junto a la aspereza de su voz, aspecto de león-  y con esa voz ronca pidió silencio. Yo intuía que la palabra en cuestión era algo que no se podía decir, pero como nadie avisaba su significado y eso me dio bronca ,levanté la mano y le pregunté a la maestra: señorita, una pregunta. ¿Qué quiere decir coger? La maestra , después de un silencio extraño, me explicó: quiere decir tomar, por ejemplo: yo tomo esta lapicera, yo cojo esta lapicera y así siguieron más ejemplos. Agregó que era un verbo más utilizado en España. El calor llegó a mi cara porque rápidamente trataba de asociar coger a la maestra, tomar a la maestra y esto me confundía. Y pensaba todo esto en plena conversación con ella, quien repitió: - Se usa en España Beatriz, aquí usamos tomar o agarrar, yo tomo o agarro esta lapicera. ¿Entendiste?. Sí. Sí, dije colorada. Y Susana agregó con cara de intriga y quizás de amenaza:  -¿ Por qué me hiciste esa pregunta?  No, por nada, respondí rápidamente , con los cachetes a punto de explotar. Algunos chicos se reían. No, por nada. ¿Por qué me hiciste esa pregunta? No podía decir sino lo que había pasado, y lo dije. - Fabio me dijo que Héctor quería coger a la señorita de gimnasia. ¿Cómo? , me gritó. Y encima agregué que quería coger ...y algo de la cola de la señorita. Nunca voy a olvidar la expresión de Susana, los ojos queriéndose salir de la cara. ¡Vengan para acá, ya!, vengan: Andrea, Fabio y Héctor. Nos empezó a increpar - a ellos por lo que dijeron y a mí por repetirlo- y yo me quería morir, desaparecer. Tenía miedo. ¡Todos se quedan en silencio que vamos a dirección y van a llevar nota en el cuaderno de comunicaciones!. El resto del grado se quedó en silencio. Nosotros  tres rumbo a dirección; Fabio y Héctor tomados de las orejas por Susana. Entramos. Estaba Mancini, el director que enseguida preguntó ¿Qué sucede aquí?. La maestra me miró desde lo alto, tan alta como era ( y agrego que yo la quería mucho) y me dijo: Beatriz, decíle al director lo mismo que me dijiste a mí.  Lo dije, cada vez más atormentada (estaba nada más y nada menos que antes el director): - Fabio me dijo que Héctor quería coger a la maestra de gimnasia. No recuerdo qué pasó con el director. Sólo que llevamos nota en el cuaderno de comunicaciones y que terminamos debajo de la campana en penitencia, además de enemistada con mis dos compañeros.
Llegué a mi casa y , pasadas unas horas, le conté a mi mamá, antes de mostrarle la nota del cuaderno. Ella se rió. Estaba con mi hermana , que se rió con ganas también. Las dos reían. Les pregunté: ¿ Qué quiere decir coger?. Mi mamá se puso incómoda, ruborizada, no sabía cómo explicarme, y entonces me dijo: ¿Te acordás la semana pasada, lo que estaban haciendo esos perros?. Sí, dije. Recordé en el acto la siniestra escena de una perrita " enganchada" a un perro de alto porte. En el barrio había sido todo un suceso. Unos vecinos decían de tirarles un balde de agua así se "despegaban". Decían pobre perrita y cosas por el estilo. La perra no dejaba de chillar, no eran ladridos, eran como gritos. Traté de ensamblar esa imagen con la palabra coger, Fabio, Héctor, la maestra de gimnasia, la cola, Susana, Mancini, mis compañeros. Sólo recuerdo que sentí vergüenza por haber preguntado eso y me dije que me cuidaría de preguntarle cosas a la maestra, que tendría que estar muy segura que no fuese algo que no se podía nombrar... que indagaría soto voce antes, que tendría que estar casi segura de no ofender o molestar. No quería pasar más esos "tórridos y transpirados veranos" .O quizás, lo mejor sería hacerme la que todo lo sabía. Para alguien memoriosa nacía otro problema.



                                                                  B.J ©

jueves, 7 de mayo de 2015

Proyecciones Amosoras via Internet

¿Una gran farsa o una bella ilusión?

"El amor entendido como la proyección que hacemos de nuestros deseos sobre otro que se nos muestra como ideal a pesar de la limitada aproximación a su persona"
Esta frase me quedo resonando y me dio pie para intentar plasmar en el papel varias elucubraciones que estuve haciendo a partir de este tema . Internet se ha convertido en un gran dialogo de egos solitarios a través de imágenes y textos, signos de símbolos en formato digital. Su explicación técnica debe dar muchas pautas para entenderlo pero me enfoco en lo que tiene que ver aquí. Los vínculos, el amor, mediados por pantallas.
Bloggers se desnudan con sus miserias y disparan que lectores se autoanalicen y confiesen los mas variados vicios haciendo comentarios por escrito. Amigos virtuales que no se conocen personalmente pero que hablan por chat todos los días "mas seguido que los mejores amigos". Amantes que se masturban solitarios a distancia pero que lo disfrutan como si estuvieran juntos. ¿En el fondo es todo una gran farsa o una bella ilusión? ¿Nos muestra patéticos en nuestra soledad o hace que nos veamos creativos en las formas que encontramos de vincularnos a otros y sentir que no estamos tan solos?.

Es un buen ejercicio aunque totalmente inútil (como es en realidad al arte, como escribió Oscar Wilde en el prólogo de El retrato de Dorian Gray) imaginar como seria nuestra vida si no existiera internet. Si intento cortar me doy cuenta que no tendría con quien hablar, intercambiar, leer, conocer y que tendría que buscarlo en la vida física que se presenta tan amenazadora y expulsiva. Adentro y en la red se siente calentito y relativamente seguro, frente a los peligros del mundo real. Siempre sera posible desenchufar la computadora, no usar el celular. Será?

Tener un amigo virtual es sentirse enamorada de un fantasma, extrañarlo aun sin tenerlo, lamentar no encontrarlo conectado o alegrarse si esta, querer evadirlo y no poder, hacer lecturas erróneas de sus comentarios y clicks de "me gusta", pensar que uno lo conoce porque postea contra el trabajo esclavo y la trata de personas, que parece ser un varón antipatriarcal, que coincidimos en los que nos indigna y revuelve. Coincidimos, si. Ambos somos obsesivos y fantasiosos, ambos somos adictos a algo y luchamos contra eso. A ambos nos cuesta caretear y odiamos la hipocresía. Los dos somos sensibles ante la belleza del arte, de la naturaleza y de Dios. Los dos rezamos. Todo estos lugares comunes parecen indicar que estamos hechos el uno para el otro. Pero en un momento de lucidez nos damos cuenta que esto es pura fantasía, que el en realidad no nos registra, que no le gustamos aunque nos esmeramos en poner una fotos interesantes en el perfil, hemos inventado una personalidad atractiva (o eso creemos, a partir de posteos y fotos mostrando nuestras vidas y su circunstancia). Y sin embargo no nos registra. Contesta porque le damos lástima, o porque no tiene nada que hacer. No sabemos nada de el. Quizás esta al pedo todo el día, y así como habla con nosotras también habla con otras. Tenemos pruebas fehacientes de eso, hasta sentimos celos.  Celos bizarros.

Después de leer todo esto y si se tiene un poco de autoestima.y orgullo lo mejor seria cortar de una vez. Pero.. es tan tentador dejarse llevar por los humos embriagantes de una fantasía, como si fuéramos fumadores de opio, y pudiéramos instalarnos en ese lugar de sopor y no salir mas!. Y ahí estamos de nuevo entrando al facebook a ver si esta, si publicó algo interesante en el que podamos comentar, seguir con esta farsa de continua conversación..
Todo podría terminar si me da la oportunidad y nos conocemos personalmente, la fantasía termina cuando se concreta... pero es poco probable.

Invito a quien quiera sumarse a compartir alguna experiencia, quizás pensando juntos podamos salir de este laberinto tan conectado de la soledad.
J.  

domingo, 12 de abril de 2015

Mujeres y rituales . La indiferencia ( 2004)



Ilustración: Andrea Cacho



¿Todavía funciona lo de la indiferencia?. Me parece que sí. Puede ser. Matalo con la indiferencia era el consejo de mi madre. Pero la indiferencia a veces no es estrategia sino sentimiento real, es decir, comunicación de un  sentimiento de invisibilidad de nuestra persona en unos casos, de desinterés en otros, de indiferencia: no nos diferencian de nada, no nos aíslan como ente, no nos perciben o si lo hicieron una vez, ya no. Es lo más doloroso cuando se pretende ser el centro del universo como aquella tierra pregalileana. Pero no. Somos apenas una estrella en millones y a veces ni eso, somos sólo un asteroide, un retazo de estrella a la deriva que lo único que atrae son esquirlas de otros antiguos astros ya muertos. Ya sin órbita, en caída libre rumbo a algún campo yermo donde enterrarse parcialmente, sólo esperando ser tema de alguna crónica o motivo de conversación pasajera.
Lo paradojal es que a veces somos a la vez los soles de otros retazos de astros alicaídos que quieren orbitar a nuestro alrededor. Indiferentes a ellos por todos los costados, vivimos en nuestra propia piel el motivo de ser indiferentes y esa certeza de saber por qué lo somos para otros es nuestro propio castigo. Sabemos con dolor que esa indiferencia, mezcla de tedio y repulsión es la que otros soles deseados sienten por nosotros.

¿Qué situación sería la ideal? Quizás, entre muchas posibles: encontrarnos en un sistema en funcionamiento, siendo sol y planeta, o dos esquirlas que van al abismo. Pero juntas.
                                                                     A.C  ©

miércoles, 8 de abril de 2015

Borrador de prólogo para libro de amor en el chat ( inconcluso y ligeramente delirante ) 2004


Ensayo sobre la virtualidad (no es el título definitivo)

"¿Qué es la vida?...¡un frenesí!, ¿qué es la vida?...¡una ilusión!..."..."La vida es sueño y los sueños sueños son"
                            Calderón de la Barca
                                                                    (Frase provisoria)

El sueño, la vigilia, la cotidianidad, estados de percepción de la misma realidad, aquella construida individual, social e históricamente. Como identidad colectiva nos percibimos al querer describirnos. ¿ Estamos hechos de roles?, ¿nuestro contacto con el otro cuenta a priori con un texto preexistente o se escribe en el acto mismo de la enunciación?. Verdades de perogrullo quizás parezcan estos enunciados tantas veces dichos. Una misma mujer por ejemplo, puede ser varias a la vez o en sucesivas instancias: la madre, la hija, la amante, la mujer de, la estudiante, la profesora. Y cuando está sola ¿quién es?. Se podría responder que su ser es definido por lo que hace, en consecuencia: ¿está limpiando?...es ama de casa, limpia casas ¿está haciendo el amor?... es esposa o amante , prostituta , ¿está enseñando en el aula?...es profesora. Decimos "es" y no "trabaja de", es profesora y no, trabaja de profesora.
Cuando interactuamos, la presencia del otro nos modifica, en ocasiones la gestualidad enuncia lo mismo que la verbalidad , en otras la contradice o la refuerza. El universo de la comunicación despliega variopintos códigos, no sólo el de la palabra. Olores, sensaciones táctiles, auditivas, gestos, miradas... Todo esto queda elidido en la comunicación por chat. En esta comunicación "intercomputadoras" sólo están las letras y eso también es mucho. También puede haber imágenes, tanto fijas como ciberpresenciales, dadas por la webcam, también puede haber audio. Todos son fragmentos de las presencias fenomenológicas. Quién mejor que Platón habló de estas cuestiones!. Pensemos por ejemplo en su "Alegoría de la caverna" y más aún, para nuestro ensayo es útil su "Banquete", ya que como él pretendemos hablar del amor, en sus múltiples manifestaciones. Múltiples , o el amor designa sólo una entidad?.
El amor en el chat, este es el tópico que abordaremos. El chat aparece como un medio privilegiado para desplegar múltiples fantasías en torno al otro, para  generar la empatía que hace del otro un objeto de deseo. El amor entendido en sentido extenso, desde las sensaciones despertadas por diálogos románticos, eróticos o amistosos (que pueden contener componentes de los dos primeros). El amor entendido como la proyección que hacemos de nuestros deseos sobre otro que se nos muestra como ideal a pesar de la limitada aproximación a su persona. La evidencia que arroja nuestra investigación es que  con los escasos  datos  que tenemos del otro (sólo frases escritas, alguna imagen veremos que esto puede ser mucho) construimos su persona configurándola con agregados que se infieren.¿ Cómo se infieren?, no sólo por lo dicho, por los ritmos de la comunicación, por el discurso con toda su densidad, sino además con nuestra imaginación. Este , para nosotros es el actor principal que trabaja transversalmente en cualquier diálogo del chat. La imaginación, actúa sobre los vacíos de sentido y les da un sentido - las más de las veces- esperado, trabaja con la materia prima de nuestra psiquis, nuestros conflictos, nuestros deseos, convirtiendo en algunas oportunidades a ese ser en un prototipo ideal. La virtualidad parece relajarnos de nuestra apariencia, de nuestro ser físico que se muestra en la mayoría de las comunicaciones interpersonales.  Podemos chatear - si lo hacemos en casa - y si lo deseamos así, con nuestro aspecto casero, cotidiano, sin máscaras de maquillaje o arreglo personal. Sólo lo que decimos al escribir hablará de nosotros y lo que elidimos, como en el discurso. Aunque parece escaso este código de comunicación, no lo es en realidad. De esto hablaremos en un capítulo específico: Formas del discurso en el chat.
Otro sentido de este concepto amor y en este sentido el que resalta del famoso banquete platoniano, es el de amor intelectual, es decir  la disposición del espíritu a través del diálogo. La disposición y el placer a elevarse, a procrear bellos pensamientos a través del intercambio de  palabras con el sujeto "amado".

Como corpus de trabajo contamos con :

1                       Testimonios de personas que tienen o tuvieron relaciones amorosas iniciadas en el chat y que encontraron su consumación a posteriori, fuera de él , en la realidad (?).
2                       Testimonios de personas que tuvieron relaciones en el chat y que al producirse el encuentro, una o ambas desistieron de la continuidad en el plano real, por desilusión o desajuste con la imagen pensada, idealizada.
3                       Testimonios de personas que tienen relaciones en el chat pero que nunca se conocieron  , compelidos por diversos motivos  o  prefieren no hacerlo (viven en distintos países, son casados, tienen fobias, etc). Amistad o "amor platónico".
4                       Testimonios de las autoras, cuya característica es la asimetría en la comunicación, ya que los co-chaters desconocían el propósito de las charlas y sólo lo  supieron una vez que las autoras decidieron dar término al misterio. Se les pidió autorización para publicar las charlas del messenger, mientras algunos aceptaron, otros se sintieron afectados por la estrategia del trabajo de campo y no sólo negaron el permiso sino que concluyeron el contacto.
5                       El universo etario surgió de salas de chat que nuclean chaters de 30  a 40 años, aunque algunos de distinta edad entran a esas salas y también contaremos con sus testimonios.



Algunas conclusiones provisorias desprendidas del trabajo de campo:

5                       Grado de mentiras, verdad....( conclusiones a trabajar)
6                       Son casi excluyentes las conversaciones en el chat entre miembros de un mismo sexo, salvo las ocasiones que se vinculan a salas de homosexuales. Generalmente los heterosexuales hablan con el sexo opuesto. Esto indica la búsqueda de un contacto futuro, o la búsqueda de erotismo virtual o la búsqueda de conocimiento del mundo del género opuesto .En este sentido es muy común  encontrar en los testimonios femeninos frases como: quería tener un amigo hombre o quería conocer qué piensa un hombre de tal o cual tema. En cambio, es frecuente que los hombres siempre fantaseen o busquen realmente un futuro encuentro.
7                       En los casos en que se busca un encuentro se da generalmente que en principio se chateé , luego vienen las conversaciones telefónicas y si se pasa esta instancia satisfactoriamente llega el encuentro.
8                       Otro rasgo para mencionar es el factor temporal. La mayoría chatea en horas de trabajo (sobre todo quienes están casados ). También a la noche , donde comienzan el primer contacto por lo general.
9                       En cuanto a la frecuencia de las charlas es evidente el crescendo cuando se trata de una relación apasionada, llegando a hablar varias veces en el día, en unos casos al borde de la obsesión ( o a la obsesión de lleno).
10                   Las salas de chat que ofrecen las páginas dedicados al tema abarcan un arco variopinto : temas como cine, literatura, arte, estudios específicos, de idiomas, etc. Sin embargo la mayoría de estas salas siempre aparecen vacías de usuarios, condensándose los mismos en las relativas a edad y  sexo ( con sus salas erotismo, sadomasoquismo, lesbianas, gays). No puede desprenderse de este dato que la gente que chatea es desinteresada de esos campos.......¿y a qué se deberá?
11                   Interesante es el desajuste que se produce al escuchar por primera vez la voz del otro, luego de haberlo leído solamente, y al verlo por primera vez. Desajuste tal que - de acuerdo a los testimonios- aunque la voz  y el aspecto sean más atractivos de lo pensado, cuesta relacionarlos con la imagen construida sólo  a través del diálogo, llegando a veces a no producirse el efecto "muñeca rusa" ; es decir el amalgamiento de todos esos registros como partes de un mismo ser, resultando en la memoria las charlas como pertenecientes a la conversación con otra persona ( "efecto Frankestein"). Tá bueno
12                   Otra característica es el desdoblamiento de personalidad voluntario para hablar con distintos o un mismo chater. A veces se debe a una estrategia lúdica, otras se utiliza para verificar el grado de verdad de lo que cuenta un chater, o para preguntar cosas que bajo la personalidad dominante no se preguntaron por ser osadas o impropias o por algún temor o precaución específico. Otras, movidas por el deseo de reparar alguna cuestión pendiente  encontraron ese ardid como única posibilidad, ante la negativa de contacto del co-chater. Otras, por estratagemas más sórdidas, vengativas, justicieras o reaccionarias.
13                   Como cualquier medio de comunicación, el chat tiene y carece de algunos códigos, pero es posible la plena comunicación.  Aporta a su antiguo pariente - la carta- la instantaneidad de las réplicas, aunque adolece de la impronta, del gesto del escriba, tan rico en sugerencias sobre su identidad.(Ver R. Barthes: "La Escritura" imperdible)
14                   Y llegamos con esa palabra  "identidad" al tema más fascinante de este medio. ¿Quiénes somos al hablar en el chat?, ¿queremos mostrarnos tal cual somos?, ¿o encubrirnos y disfrazarnos con  las galas de quién querríamos ser?.
15                   Por último, es notoria la intensidad de los sentimientos, su acentuación , en el chat. Como la experiencia de cubrirse los ojos y tocar objetos o degustar comidas sirve para verificar la agudización de los sentidos una vez ocluida la vista , en el chat sucede algo parecido: sólo letras, sólo palabras  y un cúmulo de sensaciones, de imágenes se despliega en torno  a esa pantalla. Los sentidos ya nada nos dicen, la mente y su poder abraza las palabras, las violenta buscando mensajes cifrados, cuando en realidad pueden ser frases dichas con sentido unívoco. Las palabras, alguna imagen, se nos presentan plagadas de vacíos, y nuestras mentes aman el vacío y se sienten compelidas a llenarlo, sí, con nuestros deseos que no quieren aplazos, quieren actuar y son llamados, convocados ahora, ya , como canto de sirenas. Y algunos se lanzan  a este mar de palabras, otros, más cautos- como Ulises- siempre tienen a mano sus tapones de cera.


Corpus sumario de testimonios: (noviembre de 2003 a diciembre 2004)

16                   Historias de amor en el chat con final feliz. Salvo dos casos , ofrecieron sus nombres y diálogos del historial.
Viviana y Luis. Gladys y Martín. María y Juan (identidades anónimas). Karina y Oscar. Julia y Néstor. María II y Juan II (ident. Anónimas). Silvina y Oscar.
17                   Historias de amor en el chat que no llegaron a ser historias en el mundo
real por diversas incompatibilidades.
Constanza y Miguel. Daniela y Julián. Gladys y Marcelo.Gladys y Rubén. Andrea y Martín. Viviana y Juan Carlos. Ana y Willy. Dioniso y Ariadna.
18                   Historias de amistad en el chat, con y sin conocimiento físico.
María y Eduardo. Fabiana y Ernesto. Mónica y Sandra. Mónica y Gastón. Marita y Fernando. Andrea y Luciana. Laura y Marcos.
19                   Historias de falseamiento de identidad o género que se evidenciaron en el
Encuentro.
Gladis y Luis (Marcela). Marcia y Alberto. Lucía (Eduardo) y Jorge. Viviana y Martín. Gabriela y Gerardo.
20                   Historias que comenzaron prometedoras y culminaron en odios y otras
Yerbas. Con y sin encuentro.
Judith y Fernando. Alberto y Norma. Guada y Leonardo.   Fabiana y Alberto.
21                   Historias fruto del trabajo de campo de las autoras como cibernautas, sin encuentro posterior. (sólo las de
1)Vera y Marcelo. El arte y el fútbol. Amistad. Complemento de conocimientos. Corriente de confianza . Confidencias. Cuando se comentó el propósito de los diálogos se encontró en principio ofuscación y negativa a la colaboración, trocando luego por voluntad de participar en la publicación.
2)................

                                                                                    A.C





lunes, 6 de abril de 2015

Sobre Monstruos




                                                                           
                                                                                     Andrea Cacho




"Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti."
-Friedrich Nietzsche-”

Nada de lo humano me es ajeno. Juego de espejos, desentraño al monstruo y veo en mí parte de esa monstruosidad.

Me recuerda a Los Miserables. El policía persigue la ilegalidad/ monstruosidad del protagonista. Cuando comprueba su propia “monstruosidad”  no lo soporta y se suicida.
                                                                                
                                                                                      B.J



miércoles, 1 de abril de 2015

Mujeres y rituales. Los vellos de las bellas (2003)






      Meret Oppenheim , Desayuno en piel ( 1936)      



Depilarse es sacarse los pelos, las vellosidades que afean según los cánones estéticos que la cultura asigna a las mujeres y a los travestis, a lo femenino. Es sugerir que los pelos en el cuerpo recuerdan a la bestia, al animal, y la mujer no debe ser bestial, debe ser suave y angelical, lozana como la piel de la manzana, deliciosa y apetecible como ésta.
El reservorio de animalidad trasuntado en los vellos corporales ¿en quién descansa entonces?: En la masculinidad. Aunque su exceso, el arremolinado hirsutismo tampoco está bien considerado aún en el varón. Hombre muy velludo se asemeja demasiado a la bestia, y atenta contra el equilibrio animalidad/ civilidad que debe poseer .

Y todo esto... ¿a qué viene?...que me tengo que ir a depilar y me da pereza y pienso que me va a quedar la piel roja y desespero con la idea. Pero me veo en picado y creo ver las piernas de un varón. ¡Oh! ¡La encrucijada de los géneros!¡Estalla por todas partes!.


                                                                                 A.C









viernes, 27 de marzo de 2015

Espejos







Donde se narra – entre otras cosas- una escena de autoerotismo en la pubertad

Tras cerrar con llave la puerta de la habitación, bailaba frente al espejo toda pintarrajeada y con la ropa que tenía a mano. La música en inglés decía lo que ella quería. Se imaginaba un público, luces que presionaban la piel, y sentía ganas de que nunca terminara ese momento de juego y de placer,  donde no hay planes de nada y donde todo se desenvuelve de una manera que pareciera seguir un texto ideal. Se animaba a tal despliegue que se sorprendía a sí misma de lo que podía hacer con el cuerpo, hasta donde llegaba a levantar una pierna, cómo giraba la cadera con ritmo, era apasionante. Los labios ya no aguantaban tanto rouge (seguramente viejo, regalo de la tía cuando ya no lo usaba y seguramente regalo usado de la Teresa, la Chochi, la Cata o la Pupi ) y ardían un poco, los ojos ya se ponían medio fieros de tanto lápiz negro y rímel ; el pelo batido como león joven; parecía otra, quizás una prostituta y le gustaba. Después, no sabía bien cómo venía el rayo breve de alto placer y de un plumazo se veía disfrazada , fea y avergonzada , entonces  rápidamente se sacaba la pintura viendo aparecer en el espejo a la nena tímida que era día tras día cuando estaba con alguien, con los otros.
Once o doce años tenía, y cerraba la puerta del placard del espejo,  que era para ella otra puerta más que una superficie reflejante. Como la ventana albertiana que encarnaba el cuadro al óleo, para la nena el espejo era un mundo soñado que brillaba, eso por un rato claro, después era sólo un espejo. Y después, si no había tarea se iba a jugar con las muñecas barbies, porque hasta los trece jugué con las muñecas, medio a escondidas porque me daba vergüenza que lo supieran los demás, por ejemplo me escondía de mi hermana porque se lo contaba a los amigos y se cagaban de risa. Creía por lo tanto que ya era grande para jugar con las muñecas, pero me gustaba tanto que corría a encerrarme en el lavadero donde tenía armados varios escenarios: como el de la pileta funcionando como piscina (de las barbies y Tom, el Temerario se llamaba el muñeco) Las historias que armaba eran de amor, con final feliz, basadas en el cine de Hollywood que veía por la televisión, desde Casino Royal a las de Doris Day. Como no podía dejar de jugar y creía que eso era “anormal” y yo quería ser normal… (en la familia ya había habido un loco, Mario, el primer esposo de la Nélida… exagero un poco en la comparación pero me vino a la mente) un día envolví a las muñecas y al temerario y até el paquete con varios lazos. Ya me habían dado el primer beso, me pareció asqueroso y terminé con el chico. Una tarde fui corriendo al lavadero y desaté el paquete y volví a jugar, pero con un sentimiento de derrota, que con el tiempo sentí tantas veces, como ayer, cuando una alumna me dijo que se aburría en mi clase y otra se sumó… no me gustó ese espejo. Me sentí como aquella nena que quizás ató muy fuerte las muñecas y se olvidó de cómo era jugar.
                                                                       A.C ©



domingo, 22 de marzo de 2015

Sombras nada más..




La película 50 sombras de Grey, basada en la novela de igual titulo, tuvo el esperado éxito con 110.000 entradas vendidas solamente el día del estreno. Me parece oportuno hacer una lectura critica de un producto de consumo masivo como este, especialmente dirigido a las mujeres. Variadas discusiones se han dado en las redes sociales, en las reuniones familiares, entre amigos, aunque no en la escuela ya que se ha estrenado en época de vacaciones, coincidentemente con el Día de San Valentin, el Día de los enamorados, el 14 de febrero.Una festividad comercial importada e intrascendente porque si uno esta enamorado no necesita festejar, ya que esta en festejo permanente. Es decir que festejan los que creen/quieren/esperan estarlo. La elección de la fecha no es casual. Así las cosas, paso a contar desde el principio:
- Mi primer contacto con el libro fue hace tres años a partir de un comentario de mi hermana donde una compañera de trabajo cincuentona que estaba leyendo el libro decía que era increíble como la había motivado en su vida sexual, que su marido estaba asombrado, porque antes era desgano y desinterés, y que nunca antes había gozado como ahora... y que por supuesto todas las compañeras de trabajo quisieron leerlo, incluyendo a mi hermana y a mi. Ellas se pasaban el libro, yo no quería comprarlo, era solo curiosidad. Al fin lo encontré en PDF y me dispuse a leerlo.
Bastante mal escrito, típica novela romántica con escenas "picantes" donde ella es inexperta y esta sola en el mundo, él es el personaje masculino bien descrito para enamorar y arrobar a las lectoras. Que eso lo logra. Christian Grey es millonario, atractivo físicamente, misterioso. Luego se va planteando por donde va la cosa, el tema de la sumisión, atarse.. el contrato que le hace firmar para que consiente lo que van a hacer .. algo no me empezaba a gustar y me aburrí. Lo deje en la mitad.
-Posteriormente escuche a unas alumnas comentar el libro que estaban leyendo.. se ponían vergonzosas o picaras.. en general estas chicas comienzan a tener relaciones sexuales muy temprano, así que el asombro era mas porque nunca habían leído un libro así. En realidad no leen casi ningún libro. Leer este libro les había abierto una puerta a la imaginación y la fantasía. Hablamos del tema de la sumisión, el sadomasoquismo, y parecieron tener claro que esas practicas podían ser peligrosas y que debían estar atentas por si alguna relación se tornaba violenta.
Y luego.. primero en las listas de bestsellers, promociones varias sobre la próxima película de Hollywood. Y aqui estamos. La discusión en Facebook, pasó de alguna manera por salir a defender a las mujeres que consumen el producto. que solo es una novela, una ficción, que nadie va a dedicarse a las practicas sadomasoquistas por ver la película. Que con ese criterio hay que prohibir escenas violentas de clásicos de la literatura y el cine, como Dracula. Un hombre misterioso que vive en un castillo seduce a una mujer y le clava sus colmillos.  A esto es fácil refutarlo, se trata del genero fantastico, es imposible que exista un vampiro como ese en la vida real, al contrario que es muy posible existan hombres quizas no millonarios pero si seductores y perversos, que gozan con el dolor ajeno.
La respuesta es que es una novela de ficción pero con un tema sensible si pensamos en las altas tasas de violencia familiar y feminicidios. Escrito por una mujer, con lo que se quiere justificar el doble mensaje nefasto de la novela, donde Gray es un enfermo que debe tratarse pero que promete cambiar por amor a Anastasia. El circulo vicioso de todo hombre maltratador.
Dirigido mayormente a mujeres adolescentes y jóvenes, aunque las maduras lo lean y no estén seguras después de leerlo si se lo recomendarían a sus hijas. Esta ficción se da en un contexto donde es constante desde la publicidad y los medios la cosificacion de la mujer, la hipersexualizacion de la niñas, la exacerbación del sexo como objeto de consumo. No es inocente.
Hemos leído con mucha fruición y gusto literatura erótica, como los libritos rosas de La Sonrisa vertical, pero esto no es el caso. La película no la vi, ni la veré.
Es evidente que las mujeres de edades diversas se erotizaron con los libros (porque es una serie de tres!) y ahora lo harán con la película. Y lo defenderán como un derecho propio de la liberación femenina. No solo los hombres pueden calentarse y disfrutar del sexo!. Todo es cool, elegante y romántico, pero no deja de haber una relación perversa. Ella es vulnerable, también económicamente, el es poderoso. Anastasia parece que consiente pero no es libre para decidir.
Me permito pensar si es deseable que nos erotizemos con ficciones donde se dan relaciones de sometimiento, donde se repite ese rol de sujeción, y que en algunas casos si no se cumple ha llevado y seguirá llevando a muchas mujeres a la muerte.
No es para dejarlo pasar así nomas.
D.C